
Los días perfectos, Jacobo Bergareche
El libro se abre con una cita de Abderramán III en la que recuerda que en los cincuenta años que ha reinado, solo catorce días gozó de pura y genuina felicidad. Este es el objetivo que persigue el protagonista de esta novela que busca cómo hay que vivir para que cada día valga la pena. Luis, el narrador y protagonista es un periodista español que asiste a un congreso de periodismo digital en Austin. El viaje es un
pretexto para encontrarse con su amante, Camila. Se han visto en dos años consecutivos en los congresos. Siete días en total. Pero en esta ocasión ella le escribe para comunicarle que su marido la acompaña. “Dejémoslo aquí, quedémosno el recuerdo”. Sin propósito alguno descubre el Harry Ransom Center y las cartas de Faulkner a su amante. La lectura de esta correspondencia lo ayuda a reconstruir el recuerdo de su aventura con Camila y a reflexionar sobre su matrimonio. La estructura externa consta de dos cartas. La primera mucho más extensa, Luis a Camila y la segunda Luis a Paula. Utiliza el género epistolar para analizar las expectativas que construimos sobre el amor y la felicidad. A través de las dos cartas consigue preservar la memoria del amor. No hay una trama sino la voz del protagonista pensando, recordando, reflexionando y escribiendo sus relaciones amorosas. En la primera carta, que no va a enviar, sino que se la escibe a sí mismo, el narrador transmite la búsqueda de la felicidad. Es una reivindicación sobre la aventura y la diversión y recrea los momentos vividos con humor e ironía. Las secuencias narrativas las inicia con dibujos que ilustran lo que experimentó cada uno de esos días, igual que hizo Faulkner en sus cartas. Habla con una pasión juvenil, disfrutando y saboreando cada descubrimiento, contagiando las sensaciones propias del enamoramiento y el erotismo. Los días con Camila son únicos, perfectos, Sigue leyendo








